Sabes

A invasión de recuerdos,
agolpados, empujándose unos a otros,
solicitando atención
reclamando audiencia desconsoladamente.

A vacío indispensable pero absurdo,
frecuentado por moribundos fantasmas repetidos,
cadenas bajo sábanas
golpeando estanterías sin fotografías ya.

A paz con ambulancias,
amaneceres nublados con vientos racheados,
tranquilidad de cementerio
de lápidas con letras de canción.

A penas de chocolate,
licuado con las lágrimas que no existen,
alegrías de cicuta
que de tan repetidas son viejas ya.

A nada y a todo.

a mis treinta y ni muchos ni pocos…

Hoy cuando volvía del trabajo a esperar por si me necesitaban he pensado
¿por qué no detenemos el coche delante de una parada de autobus repleta de gente y nos ofrecemos a llevar a alguien?

y como soy de natural retorcido y palindrómico, he seguido pensando…
¿por que tenemos siempre que demostrar que somos estupendos cuando no lo somos siempre?
¿por qué necesitamos falsear los sentimientos para acostarnos con alguien?
¿por qué necesitamos acostarnos con alguien para demostrar los sentimientos?
¿por qué se supone que los hombres tenemos que arriesgar?
¿por qué las mujeres tienen que esperar a que arriesguemos?
¿por qué mentimos antes que callamos?
¿por qué nunca decimos lo que deseamos?
¿por qué siempre deseamos el lado equivocado?
¿por qué esperamos sin saber a qué?
¿por qué corremos sin saber hacia donde?
¿por qué quedamos a comer cuando queremos quedar a cenar?
¿por qué quedamos a cenar cuando queremos desayunar?
¿por qué en el fondo nos gusta?
¿por qué sin embargo no nos gusta llegar hasta el fondo?
¿por qué tenemos que ser unas máquinas imparables en la cama?
¿por qué no quieren ser unas putas con sus amantes?
¿por qué todo el mundo se ofrece a ayudar?
¿por qué nunca pedimos ayuda?
¿por qué lo que dura para siempre es lo mejor?
¿por qué lo mejor dura siempre tan poco?
¿por qué hay que estar ahí, en el momento adecuado?

¿dónde coño está ahi?

¿cual, por dios, es el momento adecuado?

aqui

Te noto,aquí,
donde el costado
limita lugares
donde has estado.

Te huelo, aqui,
donde estuviste
todas las noches
en que viniste.

Te escucho, aqui,
en la gotera pesada
que nunca detiene
la ausencia dejada.

Estabas, aquí,
donde mi cuerpo
reposa, cansado ya
de esperarte, muerto.

Para qué si no

Le hubiera gustado que fuera de otro modo. Murió insatisfecho.
Buscó el momento adecuado. Murió esperando.
Buscaba a la mujer perfecta para él. Murió solo.
No se atrevió a decirlo. Murió mudo.
Tenía la esperanza puesta allá. Murió aqui.
Pensó que era la mejor manera. Murió equivocado.
Aguardó a que la vida viniera. Murió.

es entonces

Cuando la realidad y el deseo se oponen,
cuando el sueño no es interminable,
cuando todo no es,
cuando no se puede,
cuando los peros vencen a los para,
cuando los párpados apagan la luz,
cuando la cabeza se interpone al corazón,
cuando tal vez es casi nunca,
cuando esto es eso y eso aquello,
cuando ya no es ya,
cuando las preguntas son las mismas,
cuando la elección está tomada…

“El dolor que renace junto al dolor que muere”

No entras en el espacio reservado,
no en el acotado para estos propósitos.
Este espacio, ahora virgen,
espera nuevas tierras, nuevas aguas,
de lluvias voraces, diluvios quizá.

Porque este espacio es mío
tan mío que hay para todos, menos para ti.
Pero tú no entras, no cabes, ni de lado,
aunque sea el bueno, ese que conozco,
ese ya lo tengo acotado, medido, bien delimitado
con los entresijos de los hierros, fundidos
con el calor frío del que arrastra sin moverse de su sitio,
del que mueve sin ser movido: y a nadie
conmueve ya.

Y por el miedo a la intrusión del no invitado
a la debilidad del que desespera
o la absurda realidad de lo que nadie explica
lanzo la llave al mar, al inmenso océano
que me la devolverá cuando tenga que ser
en forma de lluvia voraz,
diluvio quizá.

Ausencia

Infinito queda el pasillo
que ya no caminas.
Lejano su final
porque nunca llego a él.
(Y para qué llegar ahora).

Rebotan mis quejas
allá donde intento
llamarte, pedirte
que vuelvas donde me dejaste.
Hacia dónde reiniciarme ahora.

Y es insulto doloroso
(y que nadie se atreva mentarlo)
confundir la ausencia
con un simple echar de menos:
lo segundo es cadena perpetua.
Pena de muerte lo primero

Alguien

Alguien debería declarar esta batalla
nula.

Alguien debería detener este
sin vivir constante:
el no saber si es el final o el principio.

Porque es
en este momento
y esta tierra de nadie
donde surgen las preguntas incómodas
¿Lo hemos hecho bien o lo hemos hecho mal?

Esta batalla nos está matando a todos
y terminará por no dejar a nadie:
campo yermo y sin bandera.

Alguien debería decidir de una vez
y por todos
si esto que nos pasa es cielo o infierno.
Porque lo que no queremos es
un limbo donde ninguno da un paso adelante.

Alguien debería pactar con las partes
tregua o retirada a tiempo.
Alguien debería declarar nula esta batalla,
pero nadie es alguien
Y alguien es ninguno

insomnia 874

duerme la ciudad y una muchacha negra entra en el bar.
grita que los blancos huelen mal

…hacía meses que no tenía insomnio.
Hoy está aquí, sentado junto a soledad.
Los tres discutimos lo que ha sucedido hoy.
El uno contento, la otra enfadada.
Argumentos repentinos en una noche donde el otoño seguirá siendo hermoso en la Selva de Oza,
mientras aquí…
argumentos repentinos en una noche de otoño,
en Madrid no sé si es otoño aun
les pido silencio, pero no callan
más argumentos repentinos en una noche cualquiera.
Hacía meses que no tenía insomnio.
Hoy al menos tengo argumentos.
Argumentos repentinos en una noche distinta.
El insomnio es como un círculo, cuando parece irse comienza
vuelves al punto de partida
quieres salir por la tangente,
como una excusa,
como un cobarde que no afronta la situación
pero estás donde empezabas
o no
a lo mejor estás al principio de algo
pero quieres verlo como el final
En el centro del círculo, como una canción,
argumentos repentinos de una noche después de.

Han entrado la sonrisa y la preocupación,
van siempre de la mano
pero solo puedes bailar con uno de ellos
de hacerlo con ambos te pisarás tu propio pie.
Me besan, con esmero la primera,
el segundo pincha por su barba.
Se sientan,
somos demasiados en el sofá, que ahora es cama.
Alguien sobra pero
¿por qué me da la sensación de que soy yo
si soy el único que paga el alquiler?

Uno a uno me interpelan
veo iconos de no conectado,
todos dormís, cabrones, me dejáis aquí
rodeado de argumentos repentinos de una noche sin tregua.
No os juzgo, os envidio.
Lo mejor del sueño es que callan porque están como ausentes.

Pero a estos no los calla ni dios,
porque no existe
o existe y no quiere
o existe y no puede
o existe y, hete aquí la mejor de las ironías,
se ha quedado dormido.

Echo en falta

encontrarme con otros pies paseando por mi cama atrevidos y helados
despertarme con un soplido en la espalda y más allá
salir corriendo a contar alguna tontería de las catorce que me pasan al día
una mano perdiéndose
una lengua cayendo sin defensas aparentes
una dedicatoria en la última página de un libro regalado por impulsos
un piropo a desmano e inesperado
una sorpresa a deshora
una sonrisa a bocajarro
doce preguntas con una respuesta
una respuesta para doce preguntas
sobrepasar
ser sobrepasado
esperar sin excusas
adelantarme sin avisar

robarme el alma con nocturnidad y alevosía
entregar el botín con amanecer y zumo de esperanzas