Alguien

Alguien debería declarar esta batalla
nula.

Alguien debería detener este
sin vivir constante:
el no saber si es el final o el principio.

Porque es
en este momento
y esta tierra de nadie
donde surgen las preguntas incómodas
¿Lo hemos hecho bien o lo hemos hecho mal?

Esta batalla nos está matando a todos
y terminará por no dejar a nadie:
campo yermo y sin bandera.

Alguien debería decidir de una vez
y por todos
si esto que nos pasa es cielo o infierno.
Porque lo que no queremos es
un limbo donde ninguno da un paso adelante.

Alguien debería pactar con las partes
tregua o retirada a tiempo.
Alguien debería declarar nula esta batalla,
pero nadie es alguien
Y alguien es ninguno

insomnia 874

duerme la ciudad y una muchacha negra entra en el bar.
grita que los blancos huelen mal

…hacía meses que no tenía insomnio.
Hoy está aquí, sentado junto a soledad.
Los tres discutimos lo que ha sucedido hoy.
El uno contento, la otra enfadada.
Argumentos repentinos en una noche donde el otoño seguirá siendo hermoso en la Selva de Oza,
mientras aquí…
argumentos repentinos en una noche de otoño,
en Madrid no sé si es otoño aun
les pido silencio, pero no callan
más argumentos repentinos en una noche cualquiera.
Hacía meses que no tenía insomnio.
Hoy al menos tengo argumentos.
Argumentos repentinos en una noche distinta.
El insomnio es como un círculo, cuando parece irse comienza
vuelves al punto de partida
quieres salir por la tangente,
como una excusa,
como un cobarde que no afronta la situación
pero estás donde empezabas
o no
a lo mejor estás al principio de algo
pero quieres verlo como el final
En el centro del círculo, como una canción,
argumentos repentinos de una noche después de.

Han entrado la sonrisa y la preocupación,
van siempre de la mano
pero solo puedes bailar con uno de ellos
de hacerlo con ambos te pisarás tu propio pie.
Me besan, con esmero la primera,
el segundo pincha por su barba.
Se sientan,
somos demasiados en el sofá, que ahora es cama.
Alguien sobra pero
¿por qué me da la sensación de que soy yo
si soy el único que paga el alquiler?

Uno a uno me interpelan
veo iconos de no conectado,
todos dormís, cabrones, me dejáis aquí
rodeado de argumentos repentinos de una noche sin tregua.
No os juzgo, os envidio.
Lo mejor del sueño es que callan porque están como ausentes.

Pero a estos no los calla ni dios,
porque no existe
o existe y no quiere
o existe y no puede
o existe y, hete aquí la mejor de las ironías,
se ha quedado dormido.

Echo en falta

encontrarme con otros pies paseando por mi cama atrevidos y helados
despertarme con un soplido en la espalda y más allá
salir corriendo a contar alguna tontería de las catorce que me pasan al día
una mano perdiéndose
una lengua cayendo sin defensas aparentes
una dedicatoria en la última página de un libro regalado por impulsos
un piropo a desmano e inesperado
una sorpresa a deshora
una sonrisa a bocajarro
doce preguntas con una respuesta
una respuesta para doce preguntas
sobrepasar
ser sobrepasado
esperar sin excusas
adelantarme sin avisar

robarme el alma con nocturnidad y alevosía
entregar el botín con amanecer y zumo de esperanzas

Entre la cuenta atrás,

la indiferencia y el dolor
entre no pensar y pensar en todo
“he dicho lo mío a tiempo y sonriente”
entre la apariencia y el engaño
entre la esperanza y el sortilegio
“bien quedo cuando canto”
entre lo imposible y lo cotidiano
entre realidades y misericordias
entre sueños y despertares
“la inmunidad me carcome los huesos”
entre reclamaciones y peticiones
“se debe subrayar la importante tarea
de los perseguidores de cualquier nacimiento”
entre la amistad y la prostitución del alma
entre la vida y el odio
“buenas noches amigos
… y enemigos”

es

no hacer ni caso de lo que te dicen, aun sabiendo que tienen toda la razón,
hacer caso a todo lo que te dice, aun sabiendo que es mentira,
mentirte a todas horas, aun sabiendo que no te creerás,
descubrir que nunca estás solo, aun cuando no estás con nadie,
sentir que siempre te falta, aun eliminando el aire que os separa,
seguir oliendo su prefume en tus dedos, aun después de frotártelas con rutinas y teclados,
seguir su sombra en todas partes, aun poniéndote la venda de la realidad,
vaciarte de ti mismo por los rincones, aun sabiendo que no te recuperarás nunca,
escuchar siempre su canción, aun sin encender la radio,
que sea siempre domingo, aun el sábado,
reconocerlo, aun cuando suponga el final,
decir adios, aun cuando crees que deberías quedarte.

Me hubiera gustado conocerte ayer

Antes de las batallas que he perdido,
de los escudos protectores,
de las flores que pisaron

Antes del beso traidor,
de las manos que se cerraron,
de las lágrimas a caudales

Antes del camino interminable
del puente sobre la sequía,
de la lluvia incesante.

Antes del nombre, del verbo,
de esto, de eso, de aquello
del pronombre y el adverbio.

Antes,
en fin,
del fin.