Somos

Terapeutas de nosotros mismos,
confesores sin redención,
filósofos de increencias,
pensadores sin conclusiones,
argumentadores sin lógica,
ociosos sin tiempo,
finalistas del principio,
principios del fin.

Entre la cuenta atrás,

la indiferencia y el dolor
entre no pensar y pensar en todo
“he dicho lo mío a tiempo y sonriente”
entre la apariencia y el engaño
entre la esperanza y el sortilegio
“bien quedo cuando canto”
entre lo imposible y lo cotidiano
entre realidades y misericordias
entre sueños y despertares
“la inmunidad me carcome los huesos”
entre reclamaciones y peticiones
“se debe subrayar la importante tarea
de los perseguidores de cualquier nacimiento”
entre la amistad y la prostitución del alma
entre la vida y el odio
“buenas noches amigos
… y enemigos”

es

no hacer ni caso de lo que te dicen, aun sabiendo que tienen toda la razón,
hacer caso a todo lo que te dice, aun sabiendo que es mentira,
mentirte a todas horas, aun sabiendo que no te creerás,
descubrir que nunca estás solo, aun cuando no estás con nadie,
sentir que siempre te falta, aun eliminando el aire que os separa,
seguir oliendo su prefume en tus dedos, aun después de frotártelas con rutinas y teclados,
seguir su sombra en todas partes, aun poniéndote la venda de la realidad,
vaciarte de ti mismo por los rincones, aun sabiendo que no te recuperarás nunca,
escuchar siempre su canción, aun sin encender la radio,
que sea siempre domingo, aun el sábado,
reconocerlo, aun cuando suponga el final,
decir adios, aun cuando crees que deberías quedarte.

Me hubiera gustado conocerte ayer

Antes de las batallas que he perdido,
de los escudos protectores,
de las flores que pisaron

Antes del beso traidor,
de las manos que se cerraron,
de las lágrimas a caudales

Antes del camino interminable
del puente sobre la sequía,
de la lluvia incesante.

Antes del nombre, del verbo,
de esto, de eso, de aquello
del pronombre y el adverbio.

Antes,
en fin,
del fin.

Inspiración maldita

Que algunas veces te vistes de aeropuerto,
de prisas, de nervios, de besos
tristes o apasionados, pero
en ningún momento habituales,
y siempre con esa odiosa sensación

f  u    g     a      z.

Otras hueles a estación de tren
sofocante, calurosa, abrumada
por verbos y nombres multiplicándose
a tu lado, en un arcén donde los codos
de la duda no te dejan

a.v.a.n.z.a.r

Pero las más de las veces sabes a gasolinera:
nunca estás cuando te necesito
(o me obligas a tomar un cambio de sentido)
y donde, por un poco más de lo que pago,
puedo llevarme un verso prefabricado,
una antología, un best-seller quizá.

!!!!!!!!!!!!

Ergo

cuanto más grande es el corazón, más pesa.
cuanto más pesa más manos necesitas para llevarlo.
cuantas más manos lo sostienen, más grande se puede hacer.

la otra opción, mujer de rojo, es miserable.

La medida de la felicidad podría ser el tiempo

que pasas mirando sus ojos
que esperas bajo la lluvia en una calle desolada
que tardas en contestar un mensaje de móvil
que pierdes pensando en qué estará haciendo
que recorres su cuerpo sin terminarlo
que necesitas para decír te quiero
que sucede hasta decir lo siento
que dura el orgasmo
que mantienes el abrazo
que aguantas la respiración
que alargas un beso de buenos días
que sigues diciendo buenas noches
que esperas leyendo en el salón a que llegue
que dedicas al desayuno
que pierdes anudando dedos
que puedes pasar escuchando su canción
que transcurre entre el sexo y el deseo
que recuerdas su sonrisa
que tardas en retirar esa sonrisa de la estantería
que crees
que esperas
que sueñas
que pides
que das.

Salmodia

A los soñadores de los sueños de los demás
A los eternos espectadores
A los que cambian su vida por cinco monedas para la ruleta
A los que aconsejan desde el púlpito
A los que lo saben todo
A los que ya les ha pasado todo
A los que sufren siempre más
A los que están siempre peor
A los que les doy pena
A los que dicen saber lo que es el amor
A los que no saben lo que es el desamor
A los que siempre sonríen
A los que siempre lloran
A los que me dicen lo que tengo que hacer
A los que me dicen cómo tengo que hacerlo
A los que se alegran de ser tan buenos conmigo
A los que me lo dan todo con el 3% de interés nominal
A los que solo hablan de su vida
A los que solo hablan de la mia
A los siempre felices
A los siempre tristes
A los que solo quieren follar
A los que solo quieren casarse
A los que no han llegado hasta aquí porque es demasiada lectura
A los mentirosos de sí mismos
A los que siempre juegan a la grande
A los que siempre llevan pares
A todos y a los que se me olviden, permitidme una cita
El dolor más intolerable es el producido por la prolongación del placer más intenso (Bernard Shaw)

Darme un motivo

un nombre,

un tema,

una clase,

una entidad.

Mueve el mundo en el que te mueves

y desprecia lo que permanezca.

Dame un motivo,

un susurro,

un suspiro,

un roce.

Toca el mundo en que te arrastras

y barre lo que te haga daño

Al octavo día creó

una vela que no se apagaba,
una pared sin esquinas,
un suelo sin tejado,
un tejado sin suelo,
un recuerdo sin marco,
una cama sin final,
una nevera sin congelador,
una cortina transparente,
libros sujetando estanterías,
alfombras haciendo la fotosíntesis
y un espejo mentiroso…

y vio que era bueno,

y se mudó.