Censor de hombre libre y pájaro cantor

"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."

El tipo que reparte la felicidad

Las más de las veces llegas a la conclusión de que encontrarte con la felicidad cara a cara es algo que le sucede a otros, porque las más de las veces es verdad. Te hablan de actitud, de predisposición, de estar atento. Si hasta yo lo hago, no lo voy a negar. Pero seamos francos, eso de la predisposición y la atención no sirve de mucho. No preguntes por qué.

Yo creo que hay alguien repartiendo momentos de felicidad pero pienso que no lo tiene demasiado claro. Es posible que sea un tipo como tú o como yo (léase tipo en un genérico asexuado) al que un día le cayó la tarea del reparto. Supongo que la aceptaría pensando aquello de prevaricar y guardarse en maletines particulares momentos como un desayuno en la cama o un beso en la parada del autobús.

Pero hasta lo de repartir felicidad se convierte en una rutina, total, es para otros, total, no lo saben aprovechar, total. A veces el tipo seguramente ni mira a quién le da la felicidad, y es cuando sucede que te llega esa notita a destiempo bajo el teclado del ordenador de la oficina, cuando se acerca ese chico a decirte algo y estás demasiado ocupada, o cuando, tantas veces, es el lugar adecuado, la persona adecuada pero el momento más inadecuado de todos.

Vamos a ver, que no seré yo quien juzgue ni me meta con el tipo en cuestión, insisto, no le envidio demasiado la tarea, pensadlo bien una vez más. En plan hoy tienes que dar un abrazo en la escalera, una despedida pasional en el portal y un mensaje en el móvil con iconos de corazón. Vale. Ahora ponte a buscar quién lo necesita más. ¿Acaso no lo necesitamos todos?

Pobre, es verdad. Después de pensarlo bien mejor no me quejo, que tampoco es culpa suya. A ver si un día tiene a bien y acierta con nosotros.

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Cordel

Y al final quedó todo aquello que no se dijo. Flotando en un globo que espera su cordel para atártelo a la muñeca.

Aquí

Colócate aquí, sí,
justo donde nace mi futuro.
Acomódate, sí,
porque espero que te quedes.

Doctor

– Tiene usted el corazón delicado
– ¿Qué hago doctor?
– Reduzca el ejercicio, el estrés del trabajo, la poesía y no la mire tanto.

Cuando

te das cuenta de que las mejores palabras están en los huecos de sus dedos, esperando a ser pronunciadas.

Solo tú

Porque
no hubo noche
No hubo calma
No hubo prisa
No hubo pena
No hubo intentos
No hubo pruebas
No hubo preguntas
No hubo miedo
No hubo no
No hubo imposible
No hubo no quiero
No hubo no debo
No hubo final
No hubo principio
No hubo razones
No hubo no haber
Solo tú. Y mi yo contigo.

Tienda

– Buenos días ¿tiene recuerdos?
– Sí, me acaban de llegar. ¿Cómo los quiere?
– De instantes y felicidad
– Muy bien. ¿Algo más?
– No. Solo eso. Envuélvamelos que son para un regalo.