Hoy los libros están tristes. Celebran su día abandonados en estanterías, llenos de polvo y rabia. La que da ver lo que sucede cuando no se leen. Cuando todo lo que sabes es lo que te cuentan tus redes que, algorítmicamente, solo te ofrecen lo que piensa como tú. Cuando acumulan silencio mientras el ruido de la ignorancia no deja escuchar los gritos (sí: esto es un guiño a Godot, al que ya nadie espera).

Hoy los libros solo tienen el consuelo de las rosas que les acompañan en el llanto, porque al amor le puede suceder lo mismo


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