Las hay de recuerdos dolorosos, de batallas vencidas, de guerras que no debiste empezar. Las hay también de lugares donde no tenías que meterte y lo hiciste. Las hay que son arañazos que no recuerdas cómo sucedieron. Otras, sin embargo, dejan la huella imborrable del dolor.
Y las hay del amor, ay, esas…
… esas se quedan para recordarte siempre quien fuiste. Y la promesa de que sabrás aprender de ellas, porque tu corazón no aguanta muchas más suturas.
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