Cae la niebla
de abrazos no dados,
sentientes sin existir
siquiera.
Cae la lluvia
de amores no declarados,
en los parques vacíos
y cerrados.
Cae la tormenta
de las vidas soñadas,
despiertas al nacer
trasnochadas.
Cae la niebla
de abrazos no dados,
sentientes sin existir
siquiera.
Cae la lluvia
de amores no declarados,
en los parques vacíos
y cerrados.
Cae la tormenta
de las vidas soñadas,
despiertas al nacer
trasnochadas.
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Deja un comentario