Tarde

Si vieron, fugaces, las ideas de un mundo mejor, y alentados por esos sueños mordieron sangre.

Si quisieron, ilusos, cambiar la faz de un rostro anegado de odio inmisericorde.

Si postraron, agotados, sus cansadas voces de tanto gritar frente a las calles oscuras.

Quiénes somos nosotros para no resucitar sus sueños, pidiendo perdón por llegar, probablemente, tarde.


Descubre más desde Censor de hombre libre y pájaro cantor

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Censor de hombre libre y pájaro cantor

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo