Y me pregunto qué pasa por la cabeza de las personas en esas décimas de segundo en que se apuntan con el móvil mientras se sonríen y encuadran su mejor perfil.
Y me pregunto si no será mejor sonreírle a todo el que critica tu gesto, tu cara, tu figura, tu peso, tu sexualidad, tu religión, tu ideología, tu ropa, tu música, tus libros, tu barrio.
Y me digo si no será mejor tirarles a todos el móvil a la cabeza mientras apretamos la foto de la libertad.
Esa libertad.
Deja un comentario