Soñaron sus sueños, quizá no eran los más espectaculares, ni los más ambiciosos. No serían el guión de una película, siquiera de una novela corta.
No serían sueños que compondrían letras y canciones, no serían nunca historias de redes sociales, sin likes, sin alcance.
Pero era sus sueños. Suyos y de nadie más. Íntimos, sutiles, con la privacidad de la complicidad.
Y ya por eso se estaban cumpliendo.
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