No hace frío en la parada, no hay coches, no hay ruido, no hay mensajes, no llueve, el viento inexiste, no hay publicidad, no se escucha ni el silencio.
No hay cielo ni tierra cuando tú esperas el autobús.
No hace frío en la parada, no hay coches, no hay ruido, no hay mensajes, no llueve, el viento inexiste, no hay publicidad, no se escucha ni el silencio.
No hay cielo ni tierra cuando tú esperas el autobús.
El tono de tu voz dice más que la previsión del tiempo. Tormenta, frío o verano. Si hay nubes en tus ojos o niebla en tu corazón.
Leer tu tiempo es escucharte.
Miraron atrás y se reconocieron en el futuro que pensaron.
Miraron al futuro y se reconocieron cuando empezaron.
La suerte te regala de vez en cuando una oportunidad.
El amor siempre las merece.
La vida es la suma de ellas.
¿Sabes ese momento en que lo tienes todo clarísimo, medido, calculado y todo sale como has pensado?
Se llama aburrimiento
Yo no creo en los para qué. Ni en los por qué. Ni en el hacia dónde. Mucho menos en el a cambio de qué, y odio los por si acaso.
Yo creo en el con quién y ahora.
Y, de pronto, todo empieza a encajar.
Y justo después te das cuenta de que no ha sido de pronto. Que es el resultado de muchos, muchos momentos juntos.
Cuenta desde que me sueltas, desde que colgamos al teléfono, desde tu último mensaje, desde la puerta del tren que se cierra, desde que bajas del coche, desde que empiezas tu reunión.
Un año en el que todas las estaciones son invierno.