De amores y piscinas

por alexasunsolo

Están las personas que miran constantemente el reloj, para ver si han pasado las horas prescriptivas para que no se les corte la digestión de la cotidianidad

Están las que meten un pie en el agua antes de zambullirse para comprobar que el cambio de temperatura no alterará su estabilidad emocional

Están las que se tapan la nariz cuando saltan de pie, para que no les entre el agua de lo desconocido en su cabeza amueblada.

Están las que miran varias veces por si caen encima de alguien quizá de un pasado absurdo o de un presente incómodo.

Están las que suben al trampolín, lanzándose cada vez de un piso más alto, porque les asusta saltarse etapas preestablecidas por tradiciones ancestrales.

Están las que suben directamente al lugar más alto, porque creen que si se salta, hay que hacerlo desde donde se vive la experiencia en su plenitud.

Y están las que saltan sin siquiera mirar si hay agua o no en la piscina, porque saben, porque lo saben bien, que el mejor instante está justo en el vacío que se produce cuando los pies no tocan ningún suelo conocido

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