Contrasentidos de hoy

por alexasunsolo

Fue detenido bajo las cautelas del Gobierno, una noche cerrada y a ocultas de la prensa. Nadie supo, pues, que al día siguiente sería ejecutado bajo la atenta mirada del verdugo, el juez, y el testigo de oficio, un repartidor de pizzas que se encontraba repartiendo en la comisaría cuando le bajaban al calabozo. Cuestión de mala suerte.

Se había dedicado durante los últimos quince años a colocar en las esquinas superiores de las camas donde pernoctaba un breve poema, una oración pagana o retazos de literatura indomesticable. Poco a poco consiguió cierta popularidad, de la que huía naturalmente, pues fama, que se supiera, no buscaba. Albergues, casa rurales, hospicios, hostales, pensiones…se fueron llenando de cierta poesía, de ciertos tonos decadentes o melancólicos, según el lugar, que acababan por atraer a los cansados viajeros en busca de descanso para el alma.

Tanta poesía en esquineros de lechos solitarios provocó la inmediata supresión de desigualdades en las categorías hoteleras, desechando para siempre el estrellato de los neones que cupulaban los edificios de descanso. Tanta poesía en ángulo estimuló la lectura en los niños, que de mayores querían ser poetas, abandonando balones en los patios, bajo la displicente mirada de educadores agotados de tanto soneto y silva.

La justicia, al no encontrar motivos suficientes de dolo en los actos del poeta aquel, dejaron en manos del fiscal la solución. La fama del inquisidor era, sin duda, mayor que la del escritor del Parnaso. No en vano cargaba orgulloso las penas de mas de diez mil ejecutados sin pena. Ni gloria. Rápida y vorazmente encontró la solución que definitivamente le llevaría al cadalso también llamado reeducador social promocional desde la reforma del ministerio.

Su culpa: No utilizar papel reciclado.

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