Eres responsable de tu rosa

por alexasunsolo

Todos los días, P. se situa frente al jardín que ha cuidado con esmero durante años. Mira con detalle todos y cada uno de los seres vivos que allí se desarrollan. Tiene cierto complejo de creador cuando lo hace. Se siente bien, respira hondo y deja caer con grandilocuencia un suspiro que suena más a salmo que a súplica.

Su jardín es simétrico hasta la enfermedad. Todos y cada uno de los arbustos que ha plantado se pueden analizar desde la vertical que unen las dos esquinas opuestas. Los setos, adornados con distintas especies se emparejarían si pudieramos doblar el jardín por su mitad inferior. Cuando colocó los árboles lo hizo pensando en la matemática precisión de las sombras que proyectarían en cada una de las estaciones.

Esta mañana, P. se siente contrariado, con flema inglesa ha visto crecer junto a uno de los rosales más hermosos una flor nunca vista. Acude a la enciclopedia que le regalaron al jubilarse y no halla por ningún lado la especie, subespecie o algo que pueda darle cierta referencia. Su respiración se entrecorta, no se siente bien, y su suspiro resuena ahora más a plegaria que a bendición.

A P. le invade la duda del creador. Puedo cortarlo, manteniendo la perfección del jardín. Pero es una especie única. Nunca podré recuperarla, mientras que si dejo que crezca, tampoco podré plantar en su polo opuesto otra que respete la simetría complicada con la que he creado el resto.

P. es consciente de que si deja vivir aquella flor, romperá para siempre la simetría que le permite respirar hondo, sentirse bien, y elevar salmos a sí mismo. Sabe, sin embargo, que si la elimina, nunca se perdonará el haber actuado con la superioridad que da el ser creador.

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P. dejó finalmente vivir aquella planta. Quemó todo lo que había a su alrededor y terminó por destrozar el jardín. Ya no puede cortarla porque ha echado raices en su salón.

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