La vida es un torno imparable.
Por eso el amor necesita manos de alfarero, que sepan realizar algo maravilloso desde la simple idea del barro; que tengan paciencia infinita cuando la arcilla se tuerce.
Y que lo hagan siempre con caricias infinitas.
La vida es un torno imparable.
Por eso el amor necesita manos de alfarero, que sepan realizar algo maravilloso desde la simple idea del barro; que tengan paciencia infinita cuando la arcilla se tuerce.
Y que lo hagan siempre con caricias infinitas.
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