La inteligencia era esto

Y de pronto dejas de recordarlo todo. Cada momento, gesto, frase, canción, película, viaje, sofá.

Y se desdibujan los detalles, los lugares, los regalos, las fechas.

Y llega ese momento en el que del amor de tu vida solo queda un estuvo bien.

Amor y nevera

El amor es como la nevera.

Si quieres algo tienes que sacarlo y prepararlo con cuidado.

Si no te apetece, lo dejas dentro, pero cuidando que no te caduque.

Y luego está el congelador. Donde te proteges de visitas inesperadas.

Qué le voy a hacer

Quiero alguien que me haga feliz.

Quiero ser feliz con alguien.

Quiero compartir mi felicidad.

Solo puedo ser feliz contigo.

Pues yo soy más de quererte imprudente y desconocidamente y luego ya si eso vamos viendo.

Inoportunamente

Dicen eso de que el amor llega cuando menos te lo esperas.

Y te pilla despeinado y con la camiseta de estar por casa, sin vino y en calcetines.

El amor te pilla siempre sin filtros.

No te esfuerces. Es así.

La vida

Esa que te prometiste hace años. Esa que sabes que sí. Esa en la que puedes, en la que sucede, en la que subes al barco, al tren, al avión y no despides en el andén. Esa en la que cantas tus canciones y apagas el ruido; esa en la que no lees sino escribes. En la que arriesgas, corres, gritas. Esa en la que te equivocas tú y no otros por ti. Esa en la que decides. Es en la que te decides. Esa maravillosa y desastrosamente tuya.

La vida tan tuya. Esperando.

Lágrimas de pétalo

Hoy los libros están tristes. Celebran su día abandonados en estanterías, llenos de polvo y rabia. La que da ver lo que sucede cuando no se leen. Cuando todo lo que sabes es lo que te cuentan tus redes que, algorítmicamente, solo te ofrecen lo que piensa como tú. Cuando acumulan silencio mientras el ruido de la ignorancia no deja escuchar los gritos (sí: esto es un guiño a Godot, al que ya nadie espera).

Hoy los libros solo tienen el consuelo de las rosas que les acompañan en el llanto, porque al amor le puede suceder lo mismo