Canción mía

Eres una canción
de letra con alma,
suenas en el momento
aparentemente inesperado,
que en realidad te esperaba.

Eres la canción
que va siempre en mi viaje
que sorprende y anima,
que suena entre el ruido o
que rompe el silencio incómodo.

Eres esa canción
que se repite en mi cabeza,
necesaria melodía
en los días de soledad frágil.
Tonos que son verbos de amor.
Amor de estribillo eterno.

Limerencia

Liberaron sus mentes
Otrora atadas con cuerdas
frias de sensibilidad.

Soltaron las amarras
del miedo y la duda,
cuestionarios sin salida.

Borraron los pasados
llenos de pasos perdidos,
cementerios de lo no sucedido.

Y fueron tan todo,
tan totalmente todo
que no hubo mundo suficiente.

Escudos antisensibilidad

Rogar para que no enciendan las luces pronto en el cine para que no vean tus lágrimas.

Cambiar de canción ñoña cuando se acercan, no vayan a pensar.

Mirar a otro lado porque no eres capaz de evitar sonreír cuando está cerca.

Retirar la mano y el corazón antes de que los escudos antimisiles fallen en su intento.

Y si

Y pasaron los años
Y pasó la vida.
Y nos vimos

Y nos vino un sabor a preguntas sin contestar,
de las de qué hubiera sucedido si.

Y dudamos si saludarnos
O hacer que no nos habíamos visto.

Total, había pasado una vida ya.



… de las cosas

Y a pesar de todo 
das un paso
Y después otro
Ya casi es inercia
Pero das otro
Y la inercia
Se hace motivo
Y das otro más.
Y el motivo
Se convierte en la razón
Para dar un paso último.

La vida no son los pasos
Son los porqués.

Poesía corporal

Cuando nuestra distancia
es asonante en los pares
me matas la metáfora.

Pero cuando vuelves pronta
acariciando mi vocal,
somos uno y consonante.

Y entonces rimas tu dorso al mío,
Y me versas besos inesperados.

Re conocer se

Quien diga que la belleza es relativa no te vio leer junto a la mesilla de noche

Quien diga que el tiempo es relativo no ha bailado contigo en la cocina.

Quien diga que todo se pasa no te espera en cada frase que ya no terminas.

Quien diga que exagero nunca supo amar.

Utopos

No quiero épocas doradas
de aburridos pactos
de sola calma
de quietud segura.

A mi dame barro real
el de la lucha
el de las tempestades
el del amor

Dame un final desconocido
inesperado aunque malo,
pero mío y merecedor de mi pena