Nadie ama como tú. Nadie es amado como tú. Es lo terriblemente inequívoco y único de ser como eres.
Busca un nosotros inequívoca y terriblemente único. Y amaos como nadie.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Nadie ama como tú. Nadie es amado como tú. Es lo terriblemente inequívoco y único de ser como eres.
Busca un nosotros inequívoca y terriblemente único. Y amaos como nadie.
Y qué si no eres. Y qué si te ocultas. Y qué si no llegas. Y qué sin mensajes. Y qué si el silencio. Y qué si la nada.
No quiero plan b.
Dicen que hay que abrazar tus sueños. Yo, humildemente, prefiero que tu abrazo me haga soñar.
Y entonces un beso fugaz, imperceptible, sutil, que pasará de puntillas en medio de los dos, es lo que separará las vidas de los demás de la nuestra.
Las dedicatorias de los libros son besos sin avisar que te dará el futuro. Algunos tristes. Otros maravillosos.
Pero siempre serán besos.
Imprimirás tu esencia en un frasco de cita inesperada. Será un qué sé yo, un yo qué sé. Será un sin querer, será un no quería. Pero lo será todo. Y sonará esa canción. Y la esencia será un verbo. Y será un es.
Dicen que el cementerio de los silencios ya está lleno a rebosar. Hay miles de nichos pequeños con agradecimientos no dados en los trabajos. Cientos de criptas con llamadas a los seres queridos que nunca se hicieron. Epitafios de “Mañana lo hago”, “De hoy no pasa” y uno de mis preferidos “ella/él ya lo sabe”. El cementerio de los silencios se erige sobre la tierra de amores cobardes nunca confesados.
Que la tierra os sea leve.
Prefiero tus gestos a la foto de perfil
las historias de tus manos a los chats
un encuentro casual a una agenda
hacernos sentir únicos y no una lista
prefiero sorpresas a citas planificadas
Prefiero el destino al amor prefabricado
Ese pasado, que se agarra al alma el día en que parecías olvidar. Ese futuro altivo en su templo dudando de tu capacidad.
Y este presente: la vida y tú jugándoselo a los dados.