Las dos frases más raras hoy, casi desaparecidas del lenguaje:
“No, la verdad es que no tengo clara mi opinión”
“¿En qué te puedo ayudar?”
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Las dos frases más raras hoy, casi desaparecidas del lenguaje:
“No, la verdad es que no tengo clara mi opinión”
“¿En qué te puedo ayudar?”
Siempre nos quedará la lucha,
esa que nos niegan
tras discursos inanes:
paz de cementerios
libertades para algunos.
Esa que nos critican
con bocas de asno:
patrias de egoístas,
banderitas de esto es mío.
Esa necesaria
que busca un ya y un ahora.
Las huellas en la arena te insinúan quizá un paseo, quizá una huida silenciosa, o un sencillamente seguir sin más.
Todo aquel pasado ya no está, donde pensabas abrazar tu mirada nostálgica se ha borrado. Y tu sueño siquiera llegaba a nacer recuerdo.
Porque los recuerdos, como las promesas, mueren sin avisar. Tendrás suerte si te cumplen años.
Y al mirar atrás, vano intento, sonará tu tonada, otrora preferida, que evitará el silencio de saberte que estás solo.
Al mundo le sobran preposiciones
Literalmente. Le sobran posiciones previas alimentadas con prejuicios y salsa de odio.
Y le faltan proposiciones.
Literalmente. Mirar al futuro juntos
alimentados con cañones de esperanza.
El odio predispone.
El amor propone.
A veces la diferencia entre creer que ves un abismo o un paisaje es todo lo que has recorrido antes y te hizo llegar hasta ahí.
El primero aterra, al segundo le haces una foto.
Soñaron sus sueños, quizá no eran los más espectaculares, ni los más ambiciosos. No serían el guión de una película, siquiera de una novela corta.
No serían sueños que compondrían letras y canciones, no serían nunca historias de redes sociales, sin likes, sin alcance.
Pero era sus sueños. Suyos y de nadie más. Íntimos, sutiles, con la privacidad de la complicidad.
Y ya por eso se estaban cumpliendo.
La palabra anuncia,
no es cobarde, ni se esconde.
No es como la lágrima,
traidora fugitiva en el rostro.
No es como el beso,
sorpresa fugaz de caramelo.
Y si la palabra anuncia,
el poema es palabra
hecho versículo y
habitando entre nosotros.
Amén
Cambias los sueños del cajón de lo certero al de lo probable. Con el paso del tiempo pasan del probable al de nunca se sabe.
El siguiente cajón es el de nunca. Y se sabe.
Ese que tienes lleno de condicionales, aplazamientos, dudas y miedos.
Algunos sueños incluso se cambiaron sin que tú hicieras nada.
Y eso, te comunico, es la definición del paso del tiempo.
Y me pregunto qué pasa por la cabeza de las personas en esas décimas de segundo en que se apuntan con el móvil mientras se sonríen y encuadran su mejor perfil.
Y me pregunto si no será mejor sonreírle a todo el que critica tu gesto, tu cara, tu figura, tu peso, tu sexualidad, tu religión, tu ideología, tu ropa, tu música, tus libros, tu barrio.
Y me digo si no será mejor tirarles a todos el móvil a la cabeza mientras apretamos la foto de la libertad.
Esa libertad.
uno va viendo cómo lo importante es lo que espera tras las palabras, con las palabras, en las palabras.
Y uno va viendo cómo también conquistan los silencios compartidos.
Y da igual la distancia si se sabe que estás.