Se disfrazaba de melancolía pero era tristeza tímida que no quería ser reconocida.
Se disfrazaba de nostalgia pero era desesperanza que no quería ganar la batalla tan pronto.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Se disfrazaba de melancolía pero era tristeza tímida que no quería ser reconocida.
Se disfrazaba de nostalgia pero era desesperanza que no quería ganar la batalla tan pronto.
Y de pronto
te encuentras sin querer
con esa camiseta preferida,
ese libro lleno de notas,
esa canción de la universidad,
aquel póster de lucha,
una nota entre apuntes.
y de pronto
te hablas desde aquel pasado
de libertades imposibles,
de las primeras últimas veces,
de adoquines sin playa,
de puños en alto
y consignas tan actuales.
y no sabes si fue el domingo.
Allí,
en ese mismo lugar
donde olvido mis llaves,
o el móvil,
en el lugar donde dejé
aquel nombre que no recuerdo
o aquella fecha señalada.
Allí,
en ese mismo lugar
donde olvido todas las veces
todas las cosas,
un día estaré yo,
olvidándome de mí mismo,
y seré un nombre que no recuerdo.
Nos creíamos fuertes, eternos, invencibles. Nos pensamos resistentes al desánimo, navegadores de tormentas, vencedores de justas medievales, supervivientes de holocaustos diarios en la oficina. Nos hacíamos los duros ante las tormentas del fin de mes y los alquileres injustos. Enérgicos combatientes del ideal mínimo que da para una falsa paz mental.
Nos creíamos todopoderosos hasta que necesitamos ayuda y al acudir, por fin, a la cita, vimos que había una larga cola de superhéroes esperando su turno.
El ruido silencioso de la risa que llora
de aquel que llega para marcharse,.
Quererlo todo sin tener nada,
perdiendo la vida mientras te gana la muerte.
Callar cobarde tu habla valiente,
final de risas que comienza el llanto.
…
Contradicción coherente la de luchar por la paz
de ser tú mismo estando con otro.
…
Día de la poesía 2026.
Recuérdame el sueño,
recuérdame la promesa,
recuérdame aquello, todo.
Recuérdame el futuro
el porvenir, destino,
horizonte venidero
que nos prometieron.
No lo olvides y recuérdame
por qué camino
entre tantas sendas oscuras.
Es del grosor de un pétalo
la línea que separa
la calma de la arena
con el abismo de la melancolía.
Conductor para la Barraca,
bibliotecario en Alejandría,
posadero de don Quijote,
lazarillo de Borges,
camarero en el Old Navy de Saint-Germain,
insomne con Cioran,
Traductor de Kropotkin,
alumno de Unamuno,
editor de Ángel González.
Los recuerdos son los párrafos que subrayaste a lápiz mientras leías.
El marcapáginas es la voz que te recuerda dónde estás con tus sueños (y te anuncia que te queda menos)
Y hay vidas con tapa dura y otras con tapa blanda.
No lo olvides.
Las dos frases más raras hoy, casi desaparecidas del lenguaje:
“No, la verdad es que no tengo clara mi opinión”
“¿En qué te puedo ayudar?”