"Le he preguntado a mi sombra"

Para N.

Y quizá no le ha gustado lo que ha visto, porque la era sigue pariendo corazones, nunca ha dejado de hacerlo, a mi alrededor, sin poder más, y le duele la tierra, el barro, le duele el aire que es difícil de respirar, le duele lo que no debería suceder y sucede, la era está gritando en cada calle que no se recorre y se queda sin luz, sin motivos. Grita por los que no tienen voz, por los que no pueden, por los que ni siquiera saben de la lucha en los campos de cristales y moqueta.

Y el cielo debe quemarse, si es preciso, porque al final de este viaje lo que queda es lo que eres, lo que pensabas que eras, lo que quisiste ser, en la plaza, en las tertulias y en los cafés de un barrio que no te reconoce porque te desdibuja un momento vital sin trazas posibles.

No quiero quedar bien cuando canto, de lo posible no se sabe siquiera demasiado y de lo imposible te alejan bandos y propuestas vacías, en medio de aplausos contractuales, yugos del presente.

Debo dejar la casa y el sillón, no sin antes gastar la munición que quede por los que no la tienen, por los que no pueden, por los que lo merecen.

La guerra sigue siendo la paz del futuro.

Fotografía en el portal.

Dejaste la mirada allí, retenida bajo el portal, esperando a que se ella se diera la vuelta. Corría el aire, caía la lluvia fina con sabor de noche nueva, que apenas te calaba en la ilusión, paseaban nocturnos viandantes a paso ligero, como si no quisieran aparecer en la fotografía que protagonizabas.

Seguías mirando, absorto e incrédulo al sentimiento que, de nuevo aparecía absurdo en una noche inesperada. Mirabas con la esperanza eterna del inocente, pausando cada segundo en un intento de finalizar la rotación de la tierra.

Mirabas y mirabas. Miraste. Porque nunca se dió la vuelta para regalarte el beso que tan enorme contexto hubiera merecido.

Al día siguiente todo sería silencio y olvido.

año nuevo

Que nazca de nuevo
la idea que perdiste
el sueño despertado
aquel mensaje sin enviar
el libro inacabado
la rima en los pares
el beso arrepentido
la mano sin guante
aquel baile sin pedir
el paso perdido
el un poco más
aquella valentía tuya
la locura irreducible
la esperanza última
el amor, siempre.

Algún día

Algún día, espero, te darás cuenta de las muchas cosas que hago por ti. Algún día, incluso, te darás cuenta de las muchas cosas que no hago por ti. Y algún día, finalmente, te darás cuenta de que las segundas costaron mucho más que las primeras