Porque a veces eres
enredadera en mi alma,
otrora flor de mis inviernos.
Cómo no regarte con poemas.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Porque a veces eres
enredadera en mi alma,
otrora flor de mis inviernos.
Cómo no regarte con poemas.
Se desliza
como una cascada
imparable, indómita,
la palabra.
Y golpea
con resolución
segura, firme,
la palabra.
Se cuela
como un ladrón
sigiloso, inesperado,
el silencio.
Y apuñala
con precisión
milimétrico, perfecto
el silencio.
Y entre ambos
palabra y silencio,
golpe y puñal,
tu beso
que salva y cura.
La antesala de encontrarte
es promesa frente a nadie,
grito al silencio,
Mirada ciega.
Es estar sin ser,
es el porvenir pornovenir
La antesala de encotrarte
sabe a agua
Huele a viento
y vacía el sentido.
Y aun así, te espero
La ilusión habita
en rincones que esperan,
quizá el momento adecuado.
La ilusión descansa
perezosa por resignación,
de tanto tiempo sin noticias.
Hasta que llega, valiente,
un gesto, un mimo, un susurro,
un beso, un tú
El amor no correspondido está infravalorado. Tiene ese añadido de acto de fe de tormenta otoñal
Tocaron el cielo
ese sin zona reservada
pero reservado para los amantes.
Tocaron el sueño
ese que no termina
pero terminó en desayunarse.
Tocaron el paraíso
ese sin pecado concebido
y lo llenaron de pecados felices
Serás tú el viaje
de atardeceres pausados
de locuras al amanecer.
Serás tú y no será el dónde
Serás tú el silencio
de iglesias y templos
la canción del parque.
Serás tú y no será el cuándo.
Será el instante eterno.