A veces la diferencia entre creer que ves un abismo o un paisaje es todo lo que has recorrido antes y te hizo llegar hasta ahí.
El primero aterra, al segundo le haces una foto.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
A veces la diferencia entre creer que ves un abismo o un paisaje es todo lo que has recorrido antes y te hizo llegar hasta ahí.
El primero aterra, al segundo le haces una foto.
Soñaron sus sueños, quizá no eran los más espectaculares, ni los más ambiciosos. No serían el guión de una película, siquiera de una novela corta.
No serían sueños que compondrían letras y canciones, no serían nunca historias de redes sociales, sin likes, sin alcance.
Pero era sus sueños. Suyos y de nadie más. Íntimos, sutiles, con la privacidad de la complicidad.
Y ya por eso se estaban cumpliendo.
La palabra anuncia,
no es cobarde, ni se esconde.
No es como la lágrima,
traidora fugitiva en el rostro.
No es como el beso,
sorpresa fugaz de caramelo.
Y si la palabra anuncia,
el poema es palabra
hecho versículo y
habitando entre nosotros.
Amén
Cambias los sueños del cajón de lo certero al de lo probable. Con el paso del tiempo pasan del probable al de nunca se sabe.
El siguiente cajón es el de nunca. Y se sabe.
Ese que tienes lleno de condicionales, aplazamientos, dudas y miedos.
Algunos sueños incluso se cambiaron sin que tú hicieras nada.
Y eso, te comunico, es la definición del paso del tiempo.
Y me pregunto qué pasa por la cabeza de las personas en esas décimas de segundo en que se apuntan con el móvil mientras se sonríen y encuadran su mejor perfil.
Y me pregunto si no será mejor sonreírle a todo el que critica tu gesto, tu cara, tu figura, tu peso, tu sexualidad, tu religión, tu ideología, tu ropa, tu música, tus libros, tu barrio.
Y me digo si no será mejor tirarles a todos el móvil a la cabeza mientras apretamos la foto de la libertad.
Esa libertad.
uno va viendo cómo lo importante es lo que espera tras las palabras, con las palabras, en las palabras.
Y uno va viendo cómo también conquistan los silencios compartidos.
Y da igual la distancia si se sabe que estás.
Miras desde lejos
o cerca, solo tú sabes,
dueña del tiempo
y de todos.
Miras mi victoria
cinco a cuatro
de carreras y derrapes.
La idea es seguir
dueño del todo
que me regalas.
Hay días en que te dejas las llaves en casa,
otros a ti mismo.
Hay días en que vuelves a por ellas,
Otros esperas que haya alguien cuando vuelvas.
Y qué me dices del mañana
si hoy tan solo espías opciones,
sutiles, maleables y contingentes.
Y qué me dices del presente
si mañana tan solo será un olvido
obvio, intocable y necesario.
Y qué me dices del pasado
si ayer tan solo es recuerdo
difuso, lejano e insuficiente.
Así que no hables más,
tan solo intenta la eternidad
colosal, tremenda e inmensurable.