Un faisán sin amor es un arroz.
Una mansión sin besos es una cárcel.
Un viaje sin tu compañía es un traslado.
Tu cuerpo sin vestidos es mi moda.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Un faisán sin amor es un arroz.
Una mansión sin besos es una cárcel.
Un viaje sin tu compañía es un traslado.
Tu cuerpo sin vestidos es mi moda.
Y decidieron ininterrumpirse.
Todo serían sinfines y entre tantos.
Todo duraría un eternamente mientras.
Todo sería un largo durante.
Siguen besándose.
Cuanto más nos vemos, más te echo de menos.
Cuantos más besos, más falta me hacen.
Cuantos más mensajes, más largo silencio.
Y así.
Todo el que sufre,
ama, llora, rie, espera,
corre, grita…
viven y sienten la poesía.
Luego algunos elegidos
por musas ya adorables
ya insistentes
se atreven a escribirla.
La poesía va mucho más allá
de los poetas o pretendientes del verso.
A nadie debe pertenecer.
A todos da la vida.
Cae la niebla
de abrazos no dados,
sentientes sin existir
siquiera.
Cae la lluvia
de amores no declarados,
en los parques vacíos
y cerrados.
Cae la tormenta
de las vidas soñadas,
despiertas al nacer
trasnochadas.
Ese día infinito
de las almas que se esperan,
con sus noches desiertas.
Esos silencios longevos
que desviven las horas,
sucesos de nada a quien decir.
Esa espiral de espacios
vacíos, profundos y oscuros,
cuevas con nadie a quien besar.
Esas noches insomnes
de sueños, pasillos y habitaciones
que son desiertos y destierros.
A veces es que el futuro susurra mientras el pasado te grita.
Pero siempre hay un después para un antes.
Quiero que seas como tú,
cuando eres tú,
sin otredad,
sin maquillajes del alma.
sin camuflajes,
sin disfrazar sentimientos,
con ese tú misma,
con aquel no sé que
tan tuyo.
Quiero que seas como tú
cuando no eres otra más que tú.