La felicidad se reparte, la amistad se comparte y el amor es.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Ocupas sin saberlo todo un espacio en el que no estás. Tuyo, intocable, inextricable a los demás, sagrado para mí.
Un poeta triste crea versos hermosos,
pero tu rostro triste silencia poetas.
Poetas que gritan en silencio:
Devuélvenos lo que es nuestro.
Cuenta desde que me sueltas, desde que colgamos al teléfono, desde tu último mensaje, desde la puerta del tren que se cierra, desde que bajas del coche, desde que empiezas tu reunión.
Un año en el que todas las estaciones son invierno.
Avisadme cuando una inteligencia artificial sepa transmitir lo que se siente al ver su percha vacía en el armario.
Hasta entonces, poesía.
Y luego esa poesía infinita en forma de silencios con manos entrelazadas, de paseos de lluvia con destinos frente al mar, de desayunos tranquilos con sabor a espero verte al final del día, de esperas nerviosas, de teléfonos en modo ansiedad, de rivalidad en los besos, del no hacer nada y serlo todo.
Resulta enormemente contradictorio que, estando como estás en todas partes, te eche tanto de menos.