uno va viendo cómo lo importante es lo que espera tras las palabras, con las palabras, en las palabras.
Y uno va viendo cómo también conquistan los silencios compartidos.
Y da igual la distancia si se sabe que estás.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
uno va viendo cómo lo importante es lo que espera tras las palabras, con las palabras, en las palabras.
Y uno va viendo cómo también conquistan los silencios compartidos.
Y da igual la distancia si se sabe que estás.
Miras desde lejos
o cerca, solo tú sabes,
dueña del tiempo
y de todos.
Miras mi victoria
cinco a cuatro
de carreras y derrapes.
La idea es seguir
dueño del todo
que me regalas.
Hay días en que te dejas las llaves en casa,
otros a ti mismo.
Hay días en que vuelves a por ellas,
Otros esperas que haya alguien cuando vuelvas.
Y qué me dices del mañana
si hoy tan solo espías opciones,
sutiles, maleables y contingentes.
Y qué me dices del presente
si mañana tan solo será un olvido
obvio, intocable y necesario.
Y qué me dices del pasado
si ayer tan solo es recuerdo
difuso, lejano e insuficiente.
Así que no hables más,
tan solo intenta la eternidad
colosal, tremenda e inmensurable.
Te haces pequeño al querer ser grande,
te silencias en la evasión del ruido,
te redimes del pecado convencional,
te presupones en posturas ensayadas,
te reescribes sobre borrones sin cuenta nueva,
te intentas sin hacerlo,
y todo es ciclo, fase, periodo, tramo.
Todo en plano secuencia imparable.
Que repasan cientos de historias y que anuncian un quinto que brilla.
Tiempo incontable e infinito para ese retorno anual del acontecimiento más hermoso.
Miraba y me soñaba protagonista de historias de una escalera, otras veces oteaba el tragaluz. No sé si vendrá mi hijo a verme. Siempre vigilaba bohemia ese pasillo con luces amarillentas parpadeantes (ay Manolo, el portero que no las cambia). Nunca supe si a través de la mirilla la vida se soñaba o soñaba la vida. Tengo que salir a comprar las medicinas. En cualquier caso la escalera es el río que va a dar en el portal, que es el morir porque no hay rampa para mi andador.
Se perdieron por el mundo para no perderse el uno al otro. La frugalidad de su fuga convirtió cada momento en el mayor de los lujos, porque lo tenían todo en esa sencillez de lo únicamente necesario.
Les miraron raro. Con incomprensión envidiosa.
Se les sigue esperando en el trabajo.
Si vieron, fugaces, las ideas de un mundo mejor, y alentados por esos sueños mordieron sangre.
Si quisieron, ilusos, cambiar la faz de un rostro anegado de odio inmisericorde.
Si postraron, agotados, sus cansadas voces de tanto gritar frente a las calles oscuras.
Quiénes somos nosotros para no resucitar sus sueños, pidiendo perdón por llegar, probablemente, tarde.