Verte bajo la lluvia
Correr hacia ti
Tirar el paraguas
Compartir la lluvia contigo.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Recorrías la calle inmersa en tus pensamientos, abrazando tu abrigo en las solapas, ocultando un cuello aterido y sin bufanda. Ignorabas los escaparates que recordaban la lluvia de ayer. Ignorabas a los viandantes que iban a ninguna parte, entre los que me encontraba.
Yo, que hubiera sido tu bufanda, tu abrigo, tu pensamiento y tu calle, te hago existir a pesar de todo
De pronto te irrumpe un descuido
De pronto un desolvido
De pronto un desespero.
Pausas con letargo que son
destiempos
Dentro de ese cuerpo mínimo cabe esa sonrisa esperanza despistada, esos ojos lenguaje sutil, esa mano cesta de caricias, esa boca lago de besos.
Y todo dentro de ese cuerpo diminuto que resulta universo.
Qué ceguera no verlo
Y ahora descansa
el cielo que me ofreces cada vez.
Descansa y guarda reposo
antes de que te pida
otro cielo más, otros mil,
con nubes si acaso besables
con tormentas si acaso necesarias,
con vida al fin y al cabo;
pero con ese azul que solo tú dibujas
cada vez que me ofreces el cielo
Mi verte viniendo:
el primer latido
Original.
Tu gesto mínimo:
La bienvenida
De la vida
Tu roce involuntario:
La vida eterna
Mismamente.
Mi verte ir
Desconociéndome:
La muerte en vida
Mi escribirte esto:
La negación
de que termine.
La diferencia entre alegría y felicidad es que te den un segundo beso inesperado después del tímido de tanteo