No hace frío en la parada, no hay coches, no hay ruido, no hay mensajes, no llueve, el viento inexiste, no hay publicidad, no se escucha ni el silencio.
No hay cielo ni tierra cuando tú esperas el autobús.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
No hace frío en la parada, no hay coches, no hay ruido, no hay mensajes, no llueve, el viento inexiste, no hay publicidad, no se escucha ni el silencio.
No hay cielo ni tierra cuando tú esperas el autobús.
Y se preguntaron por aquellos sauces que nunca dejaron de llorar, o aquellas hojas de otoño que nunca dejaron de caer.
Y se preguntaron por preguntas que nunca se respondieron. Y en esa interminable pregunta consumieron sus cuerpos hasta que fueron cenizas posadas en sauces y hojas de los que otros, que llegaron tarde al domingo, se preguntaron también.
El sauce no tuvo motivos para reír.
La vida es una canción con sus solos aparentemente interminables, sus coros en armonía y sus estribillos que parecen repetirse siempre. Ciclos.
Pero lo mejor es cuando tú eres la letra que inició todo el proceso y no quiero dejar de cantarte.
Se habla siempre del cruce de miradas.
Se habla poco del cruce de silencios,
mejor no digas nada y cruza.
Cruza sin mirar, si es posible.
La diferencia es una letra, desconocida, oculta entre otras muchas letras, inquieta e imperceptible. La diferencia es una letra que siempre estuvo allí, quizá haciéndote un gesto, quizá tímida entre los gritos de otras letras y silenciada por los puntos y aparte.
La diferencia es que tú eres una palabra y esa letra haría que fueras otra, puede que incluso un verbo.
La diferencia a veces es solamente una letra minúscula entre tanto ruido.