Frunces el ceño y
Cae una tormenta
en el futuro.
Sonríes y
creo en la divinidad.
Vale ya de amar hasta tus gestos
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Frunces el ceño y
Cae una tormenta
en el futuro.
Sonríes y
creo en la divinidad.
Vale ya de amar hasta tus gestos
Primero está la ternura de lo sentido,
la imperfección de lo amado.
Lejos de la lucha de los hombres,
que no es otra que el miedo
a sentir ternura
y a amar lo imperfecto.
Y después de la lucha está
la valentía de decírselo.
Esa, esa… esa es la batalla más difícil
Siempre con que el amor aparece sin avisar y te arrasa, y digo yo que seamos nosotros los que nos aparezcamos al amor sin avisar, le despertemos de su letargo absurdo y le robemos los momentos que aun se reserva para un vete a saber quién o cuándo.
Algo así como un golpe de estado de ánimo
Sabes ese momento en el que, distraído, alzas la cabeza y ves frente a ti un autobús, que es ventana, que es asiento, que es ella mirando el móvil con sus auriculares, sonriendo y sin saber que es culpable del atasco que has formado.
Eres el momento adecuado,
El beso que se dan otros.
Eres el olor a café
Viniendo por el pasillo.
Eres las calles después de la lluvia,
Gotas sobre los cristales.
Eres una postal desde lejos,
Que te acerca al instante.
Eres dedicatoria de un libro
Que vale más que todas sus letras.
Tan inoportunamente omnipresente
Porque a veces eres
enredadera en mi alma,
otrora flor de mis inviernos.
Cómo no regarte con poemas.