Miradas contra poemas. La letra pierde
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Las que empiezan con una charla y terminan con un beso.
Las que empiezan con un beso y terminan con una charla.
Las que empiezan y terminan con un beso…
esas a veces no tienen historia que contar.
Algún día reposarás tus miedos en algún cajón imposible. Y serás tan tú que no habrá mundo suficiente para tanto nosotros
Esperarte y que vengas
Es mirar tres veces la hora
Es contar los adoquines del portal
Es darte igual lo que pasó antes
Es sentirte el único al que le sucede
Es acelerar los pensamientos inconexos
Es no querer que llegue el mañana.
Esperarte y que no vengas
Es lo mismo
Pero escribiendo poesía
Primero quise saberlo todo de ti
y solo me dejaste robarte un segundo.
Pero a la tercera mirada que me regalaste
se hizo un universo de aquel cuarto
donde por quinta vez te quité la ropa…
sin saber que nunca habría una hora sexta,
porque al séptimo día decidiste olvidarme.
Y he aquí mi octava triste y eterna.
Me dejó aterrizar la mano en su costado.
Bailamos.
No importó que estuviéramos
en medio de una Avenida,
ni que lloviera,
ni siquiera que no sonara música.
No importó el pasado.
Me dejó aterrizar mi vida en su costado.
Bailamos
No importaron las historias interminables
de desamores ya remotos,
Ni que nadie lo diría de vosotros
Ni que no pegáramos nada.
Me dejó aterrizar sobre ella sin cinturón de seguridad.
Vivimos.