¡Qué poder el del amor que aun no se tiene!
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Me dejó aterrizar la mano en su costado.
Bailamos.
No importó que estuviéramos
en medio de una Avenida,
ni que lloviera,
ni siquiera que no sonara música.
No importó el pasado.
Me dejó aterrizar mi vida en su costado.
Bailamos
No importaron las historias interminables
de desamores ya remotos,
Ni que nadie lo diría de vosotros
Ni que no pegáramos nada.
Me dejó aterrizar sobre ella sin cinturón de seguridad.
Vivimos.
No entiendo dos cosas. El origen del universo y tu belleza discretamente brutal. Una de las dos la explicará la ciencia
Hay últimos besos como
el que se da pensando que habrá más,
el que te dan sabiendo que no habrá más
el que se da antes de perder su teléfono
el del aeropuerto tras el verano aquel
el que aparta la bufanda tras el invierno
el que te sabe a poco como los anteriores
el que se siente en la lágrima
el que se roba antes de un portal
el que no recuerda su nombre
el de cuyo nombre no quieres acordarte
el que despide un imposible
el que se entiende
el que nunca entiendes
Y el que es a la vez primero
Frunces el ceño y
Cae una tormenta
en el futuro.
Sonríes y
creo en la divinidad.
Vale ya de amar hasta tus gestos
Primero está la ternura de lo sentido,
la imperfección de lo amado.
Lejos de la lucha de los hombres,
que no es otra que el miedo
a sentir ternura
y a amar lo imperfecto.
Y después de la lucha está
la valentía de decírselo.
Esa, esa… esa es la batalla más difícil
Siempre con que el amor aparece sin avisar y te arrasa, y digo yo que seamos nosotros los que nos aparezcamos al amor sin avisar, le despertemos de su letargo absurdo y le robemos los momentos que aun se reserva para un vete a saber quién o cuándo.
Algo así como un golpe de estado de ánimo