La certeza de un silencio,
la vanidad de la palabra.
La duda de la noche
que el día desvela.
La poesía no escrita es
la vida que no sucede.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
La certeza de un silencio,
la vanidad de la palabra.
La duda de la noche
que el día desvela.
La poesía no escrita es
la vida que no sucede.
A veces es un misma maleta, a veces rellenar el agua de una botella con la otra, a veces es ser un no te olvides de hacer algo para el otro, a veces es un tendedero común, a veces una serie a medias o una lista compartida.
He decidido llamarlo amor microlocuente.
Y está muy bien.
La diferencia entre un adios y un hasta pronto es mucho más que una palabra. El primero solo se acompaña de lágrimas o indiferencia. El segundo de esperanza o nostalgia entrañable.
Y de sonrisas cómplices.
Reid, soñad, caminad, bailad, compartid, salid, buscad, sufrid, esperad, llorad, aguantad, besad, abrazad, quered, amad.
Lo importante es con quién decides hacerlo porque conjugar es jugar juntos a la vida.
Y decidirlo es decírselo el uno al otro.
A veces es escucharte.
A veces es mirarte.
Otras es merecerte.
Y otras es presumirte.
Todas son victorias.
La distancia es a veces no estar ahí.
La distancia es a veces no estar ahora.
La distancia es a veces demasiadas veces.
No hay tiempo cuando el tiempo eres tú, que sin saberlo haces de cada espera un palacio de ansiedad, de cada encuentro un momento infinito, de cada despedida una cuenta atrás inexorable, de cada minuto un todo.
Cada viaje es una vida que merecemos. Merecemos seguir viajando nuestra vida.
Las opciones lo son solamente si te encuentran al final del sendero. Las bambalinas son insignificantes cuando eres tú quien ocupa el proscenio. El camino sucede paisajes invisibles cuando solo existe el mar de tu sonrisa.
Todo es decorado y miedo a tu mutis.