Las hojas caídas abrazan las gotas de lluvia.
Ahora las hojas tienen lágrimas.
Y ambos finales juntos tienen sentido.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Las hojas caídas abrazan las gotas de lluvia.
Ahora las hojas tienen lágrimas.
Y ambos finales juntos tienen sentido.
Asoma el otoño de los mil versos,
ese que todo poeta intenta,
ese que huidizo se esconde
por si no le atrapa el invierno.
Asoma el otoño de siempre,
el nuevo, el que no quisimos
y el que deseamos versar.
Asoma el otoño y cambian las hojas,
cambian los cielos, las calles,
cambia el horario y el menú.
Asoma el otoño y sigues estando
estación eterna de cualquier año.
La certeza de un silencio,
la vanidad de la palabra.
La duda de la noche
que el día desvela.
La poesía no escrita es
la vida que no sucede.
A veces es un misma maleta, a veces rellenar el agua de una botella con la otra, a veces es ser un no te olvides de hacer algo para el otro, a veces es un tendedero común, a veces una serie a medias o una lista compartida.
He decidido llamarlo amor microlocuente.
Y está muy bien.
La diferencia entre un adios y un hasta pronto es mucho más que una palabra. El primero solo se acompaña de lágrimas o indiferencia. El segundo de esperanza o nostalgia entrañable.
Y de sonrisas cómplices.