Si quieres un somos, tienes que estar siempre.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Dicen que a veces no se tienen palabras para describir el amor.
Puede.
Pero hay muchas por decir cada día si quieres que viva.
No es lo mismo querer merecer el amor
que merecer el amor que quieres.
Lo primero se desea,
lo segundo se trabaja.
Desconozco si fue a las cinco,
Las cinco en punto de la tarde.
Si fue rosa, garza, o
la luna que no quiso ver.
Desconozco si la espesura
de las anémonas gimen oscuras.
Nunca supe si era mozuela
cuando vino conmigo al río,
O fue el jinete quien
tocó el tambor del llano.
Lo que si sabemos, federico eterno,
Es que la tristeza no tendrá jamás
tu valiente alegría
El amor nunca resta. Es la suma de pequeñas eternidades maravillosas.
El amor nunca divide. Multiplica la alegría de lo cotidiano.
Ergo el amor son eternas y maravillosas alegrías cotidianas.
Creo que la felicidad se reparte y el amor se comparte.
Nunca ahorres en cualquiera de los dos.
Caducan en el cajón de la soledad.
Mueren aparte.
Me gusta no terminar películas contigo; me gusta cambiar el plan a última hora; me gusta que lleguemos tarde; me gusta que se nos enfríe la comida; me gusta que se nos olvide bajar la basura; me gusta que no sepamos lo que hacer; me gusta que nuestra planta esté a riesgo de sequía; me gusta que tengamos pendiente colgar esa balda.
Porque son nuestras imperfectas vidas reales juntos.
Están las personas que son planetas solitarios, por decisión propia o por frío abandono. Están las que tienen a su pareja como un satélite alrededor, girando en torno a su ego. Están las que son el satélite, felices sin vida propia y órbita dependiente. Están las que son el sol de muchas otras, calor que quema pero intocables por castigo. Están las rodeadas de anillos a veces dorados, a veces celdas en realidad.
Y estás tú, universo infinito que puedes elegir qué planeta quieres poseer.