Corazones que son altavoces
Cabezas que son bajavoces
Maldita racionalidad
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
El día en que escuchemos los piropos no dichos, habrá gritos esperando en tu portal, bajo tu ventana, y en todos los lugares donde nos cruzamos sin que sepas aun que existo.
Será un coro de silencios rotos.
Aria de admiración.
Él le preguntó si quería bailar.
Ella dijo que sí
Él pensaba ya en su viaje de novios
Ella en que no recordaba dónde había aparcado el coche.
Bailaron. Él no pudo dormir. Ella encontró su coche.
Si prefiero regalar flores a proclamar un discurso anti capitalista de mercado
Si prefiero la valentía de quien lo utiliza como excusa para lanzarse a la vergüenza del cobarde.
Si prefiero admirar a quienes se celebran un nosotros a presumir falsamente un día que no es mío
Si prefiero celebrar san Valentín a la fiesta Nacional.
Cruzaron el umbral de lo prohibido tantas veces que fue rutina
Y fue aburrido.
Y cerraron la puerta.
Se pausa en el adios, se llora en el tren, se grita en cada estación, se lamenta en el destino, se rimará en tu recuerdo y se amará para siempre en cada lágrima.
Lo demás son solamente libros.
Porque a veces sientes que el camino está recorrido y no es el tuyo. Otras desconoces la razón de transitarlo, otras no ves el final. Las menos te entretiene. Las más no entiendes nada.
De pronto no es el camino. Es con quien lo estás caminando.