Decidió pasar de ser políticamente correcto a románticamente incorrecto. Y no hubo momento mejor.
"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."
Decidió pasar de ser políticamente correcto a románticamente incorrecto. Y no hubo momento mejor.
Besa con la pasión de los quince, la experiencia de los treinta y la seguridad de los cincuenta.
Hubo un tiempo en el que no pensaste que habría tiempo. Ahora lo tienes. Ahí. Vacío de instantes por transcurrir. No dejes que otro lo atrape y lo llene de nadas. Es tuyo. Te lo has ganado.
Es el sonido de un despertador en medio de un beso soñado, o la pisada en una arena que no se acompaña ya de ninguna otra.
El dolor sabe a carta sin abrir, a buzón de voz, a silencio. Es algo curioso que el dolor sea una posibilidad futura cuando te lanzas a ser feliz. A intentarlo. El dolor te mira, a lo lejos, con su sonrisa torcida de una edad ya demasiado eterna, y espera verte fracasar. No tiene la culpa, se alimenta de resignaciones y no puedo.
El dolor se alimenta de tu peor tú, de ese que llora y luego busca motivos, de ese que no lucha donde otros ya lucharon, de ese que piensa que si otros no lo hicieron yo tampoco. El dolor sabe a mala suerte en las cartas, aunque fuiste tú quien se equivocó al elegir con cuáles te quedabas. Pero prefieres no darte cuenta. Es más fácil que sea la suerte. Ya.
El dolor juega al ajedrez pero convierte reinas en peones, derrumba torres de ilusión. Hace que no sepas qué mover ni hacia dónde.
El dolor huele a tierra húmeda de lágrimas sin fin. Riega sus campos con tus miserias. No con las suyas.
Porque el dolor es muy listo.
Conoce tu mejor tú, ese que le vence, que mueve el caballo sobre las torres caídas, que tiene un as en la manga para el último momento, que vuelve a llamar antes que dejar un mensaje, que lucha, que gana y es feliz porque no admite otra posibilidad y que lanza el despertador por la ventana y sigue besando como si fuera la primera vez.
Tienen distinta intensidad según su color. Te hace ilusión cuando llegan a casa y no se compran en grandes superficies. En ellas solo imitaciones que no son lo mismo ni saben igual.
No pongas las cosas en su sitio, no lo tienen
No coloques a cada uno en su lugar, no existe
No hagas que sea como antes, o será igual que antes
No digas siempre lo mismo, ya lo hemos oído
No hagas lo que todos esperan de ti, haz más
No te bajes en la parada de siempre, espera a la siguiente
No escuches las mismas aburridas noticias, ponte música
No des las mismas aburridas noticias, cántanos
No seas siempre tú mismo, sorprende al espejo
No cometas los mismos errores, comete otros muchos nuevos
No sigas la senda conocida, sáltate las indicaciones
No tengas siempre los mismos teléfonos, añade el suyo.
No desees lo bueno a los que quieres, deséales lo extraordinario
Y atrévete a que sea nuevo. El año, por ejemplo.