Censor de hombre libre y pájaro cantor

"Bienvenido a mi casa. Entre libremente por su propia voluntad. Deje parte de la felicidad que trae."

  • No entras en el espacio reservado,
    no en el acotado para estos propósitos.
    Este espacio, ahora virgen,
    espera nuevas tierras, nuevas aguas,
    de lluvias voraces, diluvios quizá.

    Porque este espacio es mío
    tan mío que hay para todos, menos para ti.
    Pero tú no entras, no cabes, ni de lado,
    aunque sea el bueno, ese que conozco,
    ese ya lo tengo acotado, medido, bien delimitado
    con los entresijos de los hierros, fundidos
    con el calor frío del que arrastra sin moverse de su sitio,
    del que mueve sin ser movido: y a nadie
    conmueve ya.

    Y por el miedo a la intrusión del no invitado
    a la debilidad del que desespera
    o la absurda realidad de lo que nadie explica
    lanzo la llave al mar, al inmenso océano
    que me la devolverá cuando tenga que ser
    en forma de lluvia voraz,
    diluvio quizá.

  • Ausencia

    Infinito queda el pasillo
    que ya no caminas.
    Lejano su final
    porque nunca llego a él.
    (Y para qué llegar ahora).

    Rebotan mis quejas
    allá donde intento
    llamarte, pedirte
    que vuelvas donde me dejaste.
    Hacia dónde reiniciarme ahora.

    Y es insulto doloroso
    (y que nadie se atreva mentarlo)
    confundir la ausencia
    con un simple echar de menos:
    lo segundo es cadena perpetua.
    Pena de muerte lo primero

  • Alguien

    Alguien debería declarar esta batalla
    nula.

    Alguien debería detener este
    sin vivir constante:
    el no saber si es el final o el principio.

    Porque es
    en este momento
    y esta tierra de nadie
    donde surgen las preguntas incómodas
    ¿Lo hemos hecho bien o lo hemos hecho mal?

    Esta batalla nos está matando a todos
    y terminará por no dejar a nadie:
    campo yermo y sin bandera.

    Alguien debería decidir de una vez
    y por todos
    si esto que nos pasa es cielo o infierno.
    Porque lo que no queremos es
    un limbo donde ninguno da un paso adelante.

    Alguien debería pactar con las partes
    tregua o retirada a tiempo.
    Alguien debería declarar nula esta batalla,
    pero nadie es alguien
    Y alguien es ninguno

  • insomnia 874

    duerme la ciudad y una muchacha negra entra en el bar.
    grita que los blancos huelen mal

    …hacía meses que no tenía insomnio.
    Hoy está aquí, sentado junto a soledad.
    Los tres discutimos lo que ha sucedido hoy.
    El uno contento, la otra enfadada.
    Argumentos repentinos en una noche donde el otoño seguirá siendo hermoso en la Selva de Oza,
    mientras aquí…
    argumentos repentinos en una noche de otoño,
    en Madrid no sé si es otoño aun
    les pido silencio, pero no callan
    más argumentos repentinos en una noche cualquiera.
    Hacía meses que no tenía insomnio.
    Hoy al menos tengo argumentos.
    Argumentos repentinos en una noche distinta.
    El insomnio es como un círculo, cuando parece irse comienza
    vuelves al punto de partida
    quieres salir por la tangente,
    como una excusa,
    como un cobarde que no afronta la situación
    pero estás donde empezabas
    o no
    a lo mejor estás al principio de algo
    pero quieres verlo como el final
    En el centro del círculo, como una canción,
    argumentos repentinos de una noche después de.

    Han entrado la sonrisa y la preocupación,
    van siempre de la mano
    pero solo puedes bailar con uno de ellos
    de hacerlo con ambos te pisarás tu propio pie.
    Me besan, con esmero la primera,
    el segundo pincha por su barba.
    Se sientan,
    somos demasiados en el sofá, que ahora es cama.
    Alguien sobra pero
    ¿por qué me da la sensación de que soy yo
    si soy el único que paga el alquiler?

    Uno a uno me interpelan
    veo iconos de no conectado,
    todos dormís, cabrones, me dejáis aquí
    rodeado de argumentos repentinos de una noche sin tregua.
    No os juzgo, os envidio.
    Lo mejor del sueño es que callan porque están como ausentes.

    Pero a estos no los calla ni dios,
    porque no existe
    o existe y no quiere
    o existe y no puede
    o existe y, hete aquí la mejor de las ironías,
    se ha quedado dormido.

  • Echo en falta

    encontrarme con otros pies paseando por mi cama atrevidos y helados
    despertarme con un soplido en la espalda y más allá
    salir corriendo a contar alguna tontería de las catorce que me pasan al día
    una mano perdiéndose
    una lengua cayendo sin defensas aparentes
    una dedicatoria en la última página de un libro regalado por impulsos
    un piropo a desmano e inesperado
    una sorpresa a deshora
    una sonrisa a bocajarro
    doce preguntas con una respuesta
    una respuesta para doce preguntas
    sobrepasar
    ser sobrepasado
    esperar sin excusas
    adelantarme sin avisar

    robarme el alma con nocturnidad y alevosía
    entregar el botín con amanecer y zumo de esperanzas

  • Somos

    Terapeutas de nosotros mismos,
    confesores sin redención,
    filósofos de increencias,
    pensadores sin conclusiones,
    argumentadores sin lógica,
    ociosos sin tiempo,
    finalistas del principio,
    principios del fin.

  • la indiferencia y el dolor
    entre no pensar y pensar en todo
    «he dicho lo mío a tiempo y sonriente»
    entre la apariencia y el engaño
    entre la esperanza y el sortilegio
    «bien quedo cuando canto»
    entre lo imposible y lo cotidiano
    entre realidades y misericordias
    entre sueños y despertares
    «la inmunidad me carcome los huesos»
    entre reclamaciones y peticiones
    «se debe subrayar la importante tarea
    de los perseguidores de cualquier nacimiento»
    entre la amistad y la prostitución del alma
    entre la vida y el odio
    «buenas noches amigos
    … y enemigos»

  • es

    no hacer ni caso de lo que te dicen, aun sabiendo que tienen toda la razón,
    hacer caso a todo lo que te dice, aun sabiendo que es mentira,
    mentirte a todas horas, aun sabiendo que no te creerás,
    descubrir que nunca estás solo, aun cuando no estás con nadie,
    sentir que siempre te falta, aun eliminando el aire que os separa,
    seguir oliendo su prefume en tus dedos, aun después de frotártelas con rutinas y teclados,
    seguir su sombra en todas partes, aun poniéndote la venda de la realidad,
    vaciarte de ti mismo por los rincones, aun sabiendo que no te recuperarás nunca,
    escuchar siempre su canción, aun sin encender la radio,
    que sea siempre domingo, aun el sábado,
    reconocerlo, aun cuando suponga el final,
    decir adios, aun cuando crees que deberías quedarte.

  • Antes de las batallas que he perdido,
    de los escudos protectores,
    de las flores que pisaron

    Antes del beso traidor,
    de las manos que se cerraron,
    de las lágrimas a caudales

    Antes del camino interminable
    del puente sobre la sequía,
    de la lluvia incesante.

    Antes del nombre, del verbo,
    de esto, de eso, de aquello
    del pronombre y el adverbio.

    Antes,
    en fin,
    del fin.

  • Que algunas veces te vistes de aeropuerto,
    de prisas, de nervios, de besos
    tristes o apasionados, pero
    en ningún momento habituales,
    y siempre con esa odiosa sensación

    f  u    g     a      z.

    Otras hueles a estación de tren
    sofocante, calurosa, abrumada
    por verbos y nombres multiplicándose
    a tu lado, en un arcén donde los codos
    de la duda no te dejan

    a.v.a.n.z.a.r

    Pero las más de las veces sabes a gasolinera:
    nunca estás cuando te necesito
    (o me obligas a tomar un cambio de sentido)
    y donde, por un poco más de lo que pago,
    puedo llevarme un verso prefabricado,
    una antología, un best-seller quizá.

    !!!!!!!!!!!!